El cuidado bucodental está plenamente integrado en la percepción de bienestar de los españoles, pero todavía presenta importantes lagunas en la práctica diaria. Así lo refleja el estudio Radiografía de la salud bucodental en España 2026, presentado por Stanpa en el I Foro de Salud e Higiene Bucodental, de la mano de la periodista y divulgadora científica Marina Montiel.
La prevención avanza, pero la rutina sigue incompleta
Según los datos, más del 75% de la población considera la salud oral un elemento clave para su bienestar, con impacto directo en aspectos como la autoestima, la seguridad al sonreír o la motivación personal.
Sin embargo, esta concienciación no siempre se traduce en hábitos completos. Aunque 8 de cada 10 españoles se cepilla los dientes al menos dos veces al día, solo 3 de cada 10 incorpora rutinas más completas como el uso de hilo dental o colutorio.
Óscar Mateo, director de conocimiento y estudio de mercado de Stanpa, explica que “este dato pone de manifiesto que, aunque existe una alta conciencia sobre la salud bucodental y el hábito diario está consolidado en la sociedad española, todavía hay oportunidades para reforzar rutinas de prevención más completos”.
El estudio confirma que la prevención se consolida como el principal motor del cuidado bucodental, señalada por el 91% de los consumidores.
En paralelo, el foro pone de relieve que los hábitos se construyen principalmente en el entorno doméstico, con un fuerte componente educativo y social. El hogar actúa como principal espacio de aprendizaje, y en la mayoría de los casos son los padres quienes trasladan estas rutinas, con un papel especialmente relevante de la madre en la decisión de compra.
Además, el cuidado bucodental combina una dimensión de salud y otra estética. Mientras los jóvenes muestran una mayor preocupación por la imagen, la conciencia preventiva aumenta con la edad, especialmente a partir de los 45 años.
Confianza en el odontólogo y papel clave del farmacéutico
La recomendación profesional sigue siendo determinante. Actualmente, 9 de cada 10 españoles confía en su odontólogo como principal fuente de información, mientras que el farmacéutico se consolida como otro prescriptor relevante, con un 75% de confianza.
En este contexto, la Dra. Paula Matesanz subraya que “la población que acude la consulta, en su mayoría, acepta los consejos de los profesionales sanitarios; pero no se puede bajar la guardia, construyendo una alianza entre la evidencia científica del profesional y la constancia de los hábitos preventivos ante ciertas creencias que se están instaurando en la población”.
Por su parte, Tomás Muret, vocal de Dermofarmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España (CGCOF), pone en valor el papel del farmacéutico como agente de proximidad, destacando “la importancia a la hora de detectar y resolver dudas, e incluso la derivación a otros profesionales”, así como su función como “educadores sanitarios para fomentar rutinas de higiene integrales”.
Seguridad, regulación y uso responsable
El entorno regulatorio y la seguridad de los productos también forman parte central del debate. Rosario Sánchez León, jefa del Área de Cosméticos de la AEMPS, recuerda que “los productos cosméticos son altamente seguros debido a que tenemos una regulación en Europa de las más exigentes y copiadas del mundo”, lo que garantiza que cumplan con altos estándares desde su fabricación hasta la comercialización.
En este sentido, pone el foco en un aspecto clave: el uso correcto por parte del consumidor. La experta insiste en la importancia de leer el etiquetado, ya que en muchos casos los problemas no están relacionados con el producto en sí, sino con un uso inadecuado.
El flúor y la desinformación, en el centro del debate
El foro también pone el foco en la caries como uno de los principales retos de salud pública. Actualmente, afecta a 2.300 millones de personas en el mundo y a 530 millones de niños, una alta prevalencia que refuerza la necesidad de avanzar en prevención.
En este contexto, se evidencia también la creciente desinformación en torno a determinados ingredientes, especialmente el flúor. A pesar de que el 95% de las pastas dentífricas lo incorpora, solo el 42% de los consumidores lo elige de forma consciente, mientras que un 9% opta por productos sin este ingrediente y hasta un 15% de los jóvenes se ve influido por percepciones erróneas.
La Dra. María Victoria Mateos Moreno advierte que “las cifras de patologías como la caries, gingivitis o periodontitis son alarmantes, particularmente, sabiendo que son enfermedades muy prevenibles y fácilmente evitables con métodos de higiene sencillos”, y recuerda que “la OMS considera el flúor en los productos dentífricos como un elemento de salud pública”.
Innovación, investigación y reto educativo
Desde el punto de vista del mercado, el cuidado bucodental continúa ganando peso, con un consumo de 1.080 millones de euros, equivalente al 9,1% del mercado de la cosmética y el cuidado personal en España.
Durante el foro, Joan Gispert, responsable de I+D+i en Dentaid, pone el acento en la investigación como base del avance del sector y en la necesidad de trasladar el conocimiento científico al consumidor. En este sentido, insiste en que no basta con desarrollar soluciones eficaces, sino que es clave explicar cómo utilizarlas correctamente y reforzar la divulgación para mejorar los hábitos.
En paralelo, la industria mantiene su apuesta por la innovación, con una inversión del 3,4% de su facturación en I+D+i y un alto peso de perfiles científicos en sus equipos.
Un reto compartido
El encuentro pone de manifiesto que el principal desafío sigue siendo transformar la concienciación en hábitos completos y sostenidos en el tiempo. Como resume Belén Carazo, directora científico-técnica de Stanpa, “es imprescindible que sigamos concienciando sobre la importancia de una correcta higiene bucodental por su impacto directo en el bienestar y cuidado de la salud general de las personas. Y la manera más eficiente de hacerlo es educando a la población en base a información ‘con ciencia’”.
El sector coincide así en la necesidad de reforzar la colaboración entre industria, profesionales sanitarios y divulgadores para combatir la desinformación, mejorar la educación en salud y consolidar rutinas de prevención más completas.

















