Las autoridades han desmantelado en la provincia de Girona lo que, según los investigadores, sería la mayor fábrica de perfumes falsificados de Europa. La operación, denominada Fragile, ha permitido intervenir más de 1,2 millones de productos. De esta forma, se ha desarticulado una estructura criminal con una capacidad potencial de producción estimada en más de cuatro millones de frascos al año. El valor de los productos incautados alcanzaría los 94 millones de euros en caso de que se hubieran comercializado como originales.
Una red con capacidad industrial y distribución internacional
La actuación ha sido dirigida por los Mossos d’Esquadra y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria. También han contado con la colaboración de la Aduana de Francia. La organización operaba desde varias naves industriales ubicadas en la comarca de La Selva y otras zonas de Girona.
Desde allí, se dedicaba a la producción y distribución de perfumes falsificados de más de 50 marcas de lujo. Posteriormente, la organización los exportaba a Francia y a otros países europeos.
La dimensión de la infraestructura, así como el volumen de producto intervenido, sitúan la operación como una de las mayores actuaciones contra la falsificación en el sector de la perfumería en Europa.
Impacto en el sector y riesgos para el consumidor
La falsificación de perfumes supone un grave perjuicio económico para las marcas y para el conjunto del tejido empresarial vinculado a la perfumería, desde fabricantes hasta distribuidores y puntos de venta. Además, este tipo de prácticas eluden los controles sanitarios y regulatorios exigidos por la normativa europea. Por ello, puede implicar riesgos potenciales para la salud de los consumidores.
En este contexto, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) ha expresado públicamente su satisfacción por la actuación de las autoridades. En un comunicado difundido a través de LinkedIn, la patronal señaló que este tipo de intervenciones “refuerzan la protección del consumidor y envían un mensaje claro: la ilegalidad no tiene cabida en un sector que trabaja bajo estrictos estándares de calidad, seguridad y cumplimiento de la legislación”.
Asimismo, Stanpa subrayó que la falsificación “perjudica enormemente a la economía, a las marcas y a los profesionales y trabajadores del sector”, y reiteró su disposición a colaborar con las autoridades para combatir estas prácticas ilícitas.
Defensa de la autenticidad
La operación pone de relieve la creciente sofisticación de las redes dedicadas a la falsificación, pero también el refuerzo de los mecanismos de control y cooperación internacional.
Tal y como apunta Stanpa, “defender la autenticidad es defender la seguridad del consumidor, el empleo y la reputación de la industria española de la perfumería”, en un momento en el que el sector reivindica su compromiso con la calidad, la trazabilidad y el cumplimiento normativo.














