Juliette Has A Gun explora su faceta más gourmand y tropical con Banana Rush
Por:
Marisa Álvarez
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La banana es un ingrediente un poco atípico en perfumería. Sin embargo, Juliette Has A Gun, no sólo se atreve con él en su último lanzamiento, sino que es el eje central de Banana Rush. Una fragancia gourmand cálida que juega con el contraste entre ironía, sensualidad y sofisticación.
La maison fundada por Romano Ricci convierte a esta fruta en la protagonista de una composición cremosa, luminosa y adictiva. El resultado es un perfume tropical y envolvente, con ese punto provocador tan característico de la firma.
Una banana gourmand, solar y sofisticada
Con Banana Rush, Juliette Has A Gun recupera esta nota poco habitual en perfumería fina para reinterpretarlo desde una mirada elegante y modernna. Según explica Romano Ricci, fundador y director artístico de la marca, “lo que antes parecía cotidiano, ahora revela un magnetismo sensual”.
La fragancia se abre con un acorde goloso de banana madura y sirope de arce. A continuación, el corazón tropical de coco y flor de frangipani aporta luminosidad y textura cremosa. Poco a poco, el perfume evoluciona hacia un fondo más suave y aterciopelado, donde la vainilla y el sándalo prolongan esa sensación cálida y envolvente sobre la piel.
La firma define Banana Rush como “una revelación”. Una declaración que resume bastante bien el espíritu de este lanzamiento: juguetón, hedonista y deliberadamente exagerado, pero siempre con una estética cuidada y sofisticada.
Pirámide olfativa
Notas de salida: banana y sirope de arce.
Notas de corazón: coco y flor de frangipani.
Notas de fondo: vainilla y sándalo.
Fecha de lanzamiento: año 2026.
Inspiración cinematográfica y estética irreverente
La campaña visual bebe claramente del imaginario de Wes Anderson, una referencia reconocida por el propio Romano Ricci. Paletas saturadas, simetrías marcadas y una cierta teatralidad construyen el universo de Banana Rush, protagonizado por dos personajes unidos por una obsesión común: las bananas.
Ese tono entre elegante, refinado e ingenioso con un toque burlesco también se traslada al diseño del frasco. El vidrio esmerilado presenta un degradado que pasa del blanco cremoso a un amarillo dorado intenso, evocando tanto la fruta madura como la calidez del jarabe de arce, la vainilla y el sándalo.