La industria cosmética supera los 11.800 millones de euros en España según un informe de Stanpa

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La industria cosmética supera los 11.800 millones de euros en España según un informe de Stanpa

El sector de la perfumería y la cosmética crece un 5,8% en 2025 en nuestro país, duplicando el avance del PIB, mientras las exportaciones alcanzan un récord histórico de más de 10.100 millones de euros. El perfume se consolida como motor de mercado en un contexto cada vez más sofisticado y competitivo.

Repasamos los principales hitos de la industria recogidos en la Radiografía de la industria cosmética y del perfume en España 2025, elaborada por Stanpa.

Stanpa, Radiografía de la industria cosmética y del perfume en España 2025

La industria española del perfume y la cosmética ha cerrado 2025 con cifras que refuerzan su papel como uno de los pilares del consumo y la exportación. Con un volumen de mercado que supera los 11.800 millones de euros y un crecimiento del 5,8%, el sector no solo mantiene su dinamismo, sino que duplica la evolución del PIB nacional en el mismo periodo.

Este desempeño sitúa a la industria por encima de otros sectores de consumo relevantes, consolidando una aportación superior al 1% del PIB y evidenciando su resiliencia en un contexto económico complejo. El gasto per cápita alcanza los 234,5 euros, reflejo de una mayor integración del cuidado personal en los hábitos de vida del consumidor español.

El éxito de la industria cosmética en España se apoya en fundamentos industriales y científicos sólidos y en una innovación de impacto que le permiten seguir creciendo y compitiendo a nivel internacional, incluso en un entorno más exigente”, ha manifestado Val Díez, CEO de Stanpa.

 

La industria cosmética supera los 11.800 millones de euros en España según un informe de Stanpa

El perfume impulsa el valor y redefine la demanda

El perfume destaca como el principal motor de crecimiento, con un incremento del 9,5% en 2025, muy por encima de la media del mercado.

Este avance responde a un cambio en el comportamiento del consumidor, que prioriza propuestas de mayor valor, vinculadas al lujo accesible, la sensorialidad y la identidad de marca. El segmento supera los 2.400 millones de euros y se consolida como la segunda categoría más relevante del sector, con un peso del 21%.

El dinamismo se traslada especialmente al canal selectivo, donde perfumerías especializadas y puntos de venta premium registran un crecimiento del 8,9%, impulsados por fragancias de mayor posicionamiento y ticket medio .

Este fenómeno confirma una tendencia clara: el perfume se convierte en un elemento central del ritual de cuidado personal y expresión individual.

En cuanto al resto de categorías, cuidado de la piel se mantiene como el principal pilar de la industria, con un 32% del mercado y un crecimiento del 4,6%, impulsado por el tratamiento facial y la fotoprotección (+8%).

Cuidado capilar destaca entre las categorías más dinámicas, con un crecimiento del 6,5%, especialmente en productos de tratamiento (+11%).

Por otra parte, cuidado personal avanza un 4,6%, mientras que la cosmética de color registra un crecimiento más moderado (+3,5%).

Exportaciones récord

En el plano internacional, la industria española refuerza su liderazgo con exportaciones que alcanzan un máximo histórico de 10.124 millones de euros, con un crecimiento del 5,58%.

España se consolida así como el segundo exportador mundial de perfumes, solo por detrás de Francia, y logra una balanza comercial positiva de 3.849 millones de euros. Un dato especialmente significativo: el sector exporta ya más que industrias emblemáticas como el vino o el aceite de oliva juntos.

La diversificación geográfica es una de las claves de este éxito. El 50% de las exportaciones se dirige a mercados extracomunitarios, con Estados Unidos, Latinoamérica y Oriente Medio como destinos estratégicos.

Sin embargo, este liderazgo se produce en un entorno internacional cada vez más complejo, marcado por tensiones geopolíticas, barreras comerciales y cambios regulatorios que condicionan la competitividad.

Como se ha encargado de recordar Elisa Carbonell, consejera delegada de ICEX, “en un contexto internacional tan complejo como el actual, es fundamental reforzar los elementos diferenciales de nuestra industria —como la marca, la innovación, la tecnología o el talento— para incrementar su competitividad”. “El papel de ICEX como organismo público debe centrarse en la generación de ecosistema y el apoyo estratégico: ya no se trata solo de acompañar a las empresas en su salida al exterior, sino de ayudarles a competir mejor y con más estrategia en mercados cada vez más competitivos”, ha subrayado.

Retos: geopolítica, regulación y competencia

El contexto global introduce nuevas tensiones para la industria. Las políticas arancelarias en Estados Unidos han provocado una caída del 13% en este mercado (primer destino extracomunitario), mientras que la inestabilidad en Oriente Medio afecta a la logística y los costes operativos. Respecto a Latinoamérica, otro mercado estratégico, la falta de reciprocidad comercial del acuerdo de Mercosur, que no incluye categorías clave de la industria, dificulta el acceso a mercados clave, asimetría que también se produce en otros destinos en Asia.

A ello se suma un entorno regulatorio europeo cada vez más exigente, que obliga a las compañías a destinar una parte relevante de su inversión en I+D a la reformulación de productos, limitando la capacidad de innovación disruptiva.

Otro desafío creciente es la competencia desleal, especialmente a través de falsificaciones y “dupes”, que erosionan el valor de marca y generan confusión en el consumidor.

En este escenario, la industria reclama marcos regulatorios más predecibles, una mayor reciprocidad en los acuerdos comerciales y políticas que refuercen la competitividad internacional.

Innovación, sostenibilidad y digitalización como palancas estratégicas

Para mantener su posición, el sector está intensificando su apuesta por la innovación. La inversión en I+D+i alcanza el 3,4% de la facturación, con un 21% del empleo vinculado a perfiles científicos .

Esta base científica impulsa avances en formulación, ingredientes sostenibles y procesos productivos más eficientes. Paralelamente, la sostenibilidad se consolida como un pilar central, con foco en economía circular, reducción de emisiones y gestión eficiente del agua.

El packaging emerge como uno de los principales vectores de transformación, con iniciativas orientadas al ecodiseño y al uso de materiales alternativos, en línea con los objetivos europeos de reciclaje para 2030 .

La digitalización, por su parte, está redefiniendo toda la cadena de valor. Desde la investigación hasta la relación con el consumidor, tecnologías como la inteligencia artificial permiten optimizar procesos, personalizar la experiencia y acelerar los tiempos de producción.

Un consumidor más exigente y sofisticado

El crecimiento del sector no puede entenderse sin analizar la evolución del consumidor. En España, el cuidado personal se sitúa entre las principales actividades asociadas al bienestar, reflejando un cambio cultural profundo.

El consumidor actual está más informado, es más selectivo y busca productos de mayor calidad. Esta sofisticación impulsa categorías como el cuidado de la piel —que mantiene el liderazgo con un 32% del mercado— y el cuidado capilar, especialmente en tratamientos de alto valor añadido .

Además, el canal físico sigue siendo dominante, concentrando más del 90% de las ventas, lo que subraya la importancia de la experiencia en tienda en la decisión de compra.

Perspectivas: competitividad en un entorno de alta exigencia

La industria del perfume y la cosmética encara el futuro con una base sólida, pero en un contexto de creciente complejidad. La combinación de innovación, internacionalización y adaptación al consumidor será clave para sostener el crecimiento.

Reforzar las fortalezas estructurales, ciencia, tecnología, marca y talento, como apunta Val Díez, permitirá al sector no solo mantener su liderazgo, sino ampliar su papel como motor económico y exportador: “Hoy, esa competitividad está condicionada por cuatro factores clave: la geopolítica y las tensiones comerciales, un entorno regulatorio cada vez más complejo, una creciente competencia desleal y la dinámica transformación del mercado y del consumidor”.

 

 

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